EL SILENCIO DEL CASO EPSTEIN

Primera escena: Cierto sujeto “x” secuestra, viola, tortura y asesina a una joven “x”, inmediatamente la comunidad de periodistas prende las alarmas, hacen denuncias públicas, investigan motivos de la tragedia, averiguan la vida del autor intelectual y material, hacen lo que llaman una amplia cobertura sobre lo sucedido, entrevistando testigos, autoridades civiles y policiales, y todos los etcéteras que se pueda imaginar.

Segunda escena: Un poderosísimo empresario, de la gente “bien” hace lo mismo y no pasa nada, nadie dice nada.

Es precisamente la última escena lo que está sucediendo con el caso Epstein.

No hay denuncias públicas, no hay investigación, no hay entrevistas, no hay nada.

¿La excusa? Es que es un asunto ajeno a Colombia, y que los pocos medios de comunicación que lo mencionan cumplen con eso, con mencionarlo.

Me pregunto, ¿Qué pasaría si Petro estuviera en esa lista, o un Iván Cepeda? Esta sería la hora que día y noche estuvieran hablando del asunto, pero como se trata del expresidente Andrés Pastrana el que es mencionado (y falta por ver qué otros personajes de esos poderosos colombianos estarán involucrados) en los documentos de Epstein, el asunto no se toca, el silencio impera. 

¿En dónde están los periodistas? ¿En dónde las feministas? ¿En dónde los diferentes activistas?

Porque no sobra recordar que Epstein con sus cómplices cometieron secuestros, violaciones, torturas y asesinatos de niñas y niños de todas las edades durante mucho tiempo.

Muy triste que todos continúen diciendo que es algo lejano porque eso significaría simplemente una doble moral, una indignación selectiva, sería la banalidad del absurdo.

 

LOS PELIGROS DE LOS ANÓNIMOS

En el momento de la peor crisis de orden público que se vivió en el país con los carteles de la droga entre las décadas de 1980 y 1990 existió una figura que se llamaba los jueces sin rostro.

Defensores de derechos humanos consideraban que era una arbitrariedad del estado colombiano el hecho de que una persona no conociera siquiera el rostro de quién lo estaba juzgando, eso para considerar que en cierta medida era visto como un arma de doble filo, por un lado se buscaba proteger a los jueces de los más poderosos narcos pero también existía el riesgo de que el juez sin rostro fuera una figura utilizada para perseguir y condenar a gente inocente y eso llegó a suceder.

Desde un punto de vista de la justicia hubo un caso muy sonado en la segunda mitad del siglo XX en los Estados Unidos en el que una pareja de esposos fueron condenados a muerte. Aunque los periodistas exigían pruebas, las autoridades fueron renuentes porque eran pruebas anónimas (por las supuestas razones de seguridad) y realmente nunca se demostró la culpabilidad.

En cierta medida se comete injusticia cuando se presentan testigos o pruebas anónimas. En Colombia últimamente se está utilizando por la prensa de extrema derecha los anónimos para condenar, estigmatizar y perseguir todo lo que suene a progresismo o que piense diferente, esto inició con Vicky Dávila cuando era directora de la revista semana, empezó a surgir entonces la figura de los testigos anónimos.

Generalmente los testigos que corren real peligro buscan asilo en algún país del mundo pero se tiene certeza de la confiabilidad de los testigos.

En el caso de los sectores de derecha las pruebas supuestamente anónimas que revelaba Vicky Dávila eran concedidas por el exfiscal Barbosa.

En un caso local hubo una cierta periodista que promovió el asesinato de un líder social al sur del país acusándolo de cuánta calumnia se le ocurría y si se le preguntaba que dónde tenía las pruebas respondía que se trataba de "pruebas anónimas por razones de seguridad”. Ya para terminar, quiero mencionar muy especialmente el caso de estudio de Caracol Noticias en el que utilizaron a un “testigo anónimo por razones de seguridad” que bien pudiera ser la voz creada por una IA (inteligencia artificial).

Es necesario que la sociedad colombiana exija pruebas contundentes cada vez que la derecha busque desestabilizar al gobierno con nombres y apellidos.

LA DERECHA CONTRA EL DERECHO A LA GRATUIDAD

La gratuidad es un derecho y el pago es una opción. La gratuidad implica que los más vulnerables puedan acceder a un producto o servicio, y el pago indica un privilegio en el que solo el que puede pagar por un bien o servicio lo puede hacer.

Es muy grave lo que hacen algunos periodistas de la derecha (entiéndase por fascistas) al exigir un pago de un servicio gratuito que es muy importante como lo son los bienes y servicios de primera necesidad.

Las personas que están desde el privilegio nunca han podido entender ni comprender que para una persona pobre es difícil inclusive conseguir algo de dinero que representa comida para una persona vulnerable.

Para una persona con privilegios es difícil concebir la pobreza extrema, creen que el pobre es una especie de semi pobre o piensan que tiene la posibilidad de conseguir lo que quieran y resulta que existen pobres entre los pobres, población muy vulnerable, y no se trata de uno o algunos miles, se trata quizás de muy buena parte de la población colombiana, inclusive por debajo de lo que se podría considerar la línea de pobreza.

No me voy a detener en asuntos técnicos ni estadísticos, pero alguien que exija el pago de un bien o servicio básico de primerísima necesidad y que demande judicialmente por ello y que para eso justifique la libre elección me parece un acto criminal.

Un acto criminal que busca intereses particulares.

Tengo la esperanza de que la Corte Constitucional cambie de idea y que siga la gratuidad de bienes y servicios de primera necesidad, la gratuidad debe seguir siendo un derecho para la población vulnerable, y un derecho totalmente gratis como política de Estado aunque para el privilegiado cinco mil pesos o dos mil pesos no represente nada, para una persona vulnerable representa muchísimo y nosotros como sociedad debemos entender que esa es una realidad.

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