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LOS PELIGROS DE LOS ANÓNIMOS

En el momento de la peor crisis de orden público que se vivió en el país con los carteles de la droga entre las décadas de 1980 y 1990 existió una figura que se llamaba los jueces sin rostro.

Defensores de derechos humanos consideraban que era una arbitrariedad del estado colombiano el hecho de que una persona no conociera siquiera el rostro de quién lo estaba juzgando, eso para considerar que en cierta medida era visto como un arma de doble filo, por un lado se buscaba proteger a los jueces de los más poderosos narcos pero también existía el riesgo de que el juez sin rostro fuera una figura utilizada para perseguir y condenar a gente inocente y eso llegó a suceder.

Desde un punto de vista de la justicia hubo un caso muy sonado en la segunda mitad del siglo XX en los Estados Unidos en el que una pareja de esposos fueron condenados a muerte. Aunque los periodistas exigían pruebas, las autoridades fueron renuentes porque eran pruebas anónimas (por las supuestas razones de seguridad) y realmente nunca se demostró la culpabilidad.

En cierta medida se comete injusticia cuando se presentan testigos o pruebas anónimas. En Colombia últimamente se está utilizando por la prensa de extrema derecha los anónimos para condenar, estigmatizar y perseguir todo lo que suene a progresismo o que piense diferente, esto inició con Vicky Dávila cuando era directora de la revista semana, empezó a surgir entonces la figura de los testigos anónimos.

Generalmente los testigos que corren real peligro buscan asilo en algún país del mundo pero se tiene certeza de la confiabilidad de los testigos.

En el caso de los sectores de derecha las pruebas supuestamente anónimas que revelaba Vicky Dávila eran concedidas por el exfiscal Barbosa.

En un caso local hubo una cierta periodista que promovió el asesinato de un líder social al sur del país acusándolo de cuánta calumnia se le ocurría y si se le preguntaba que dónde tenía las pruebas respondía que se trataba de "pruebas anónimas por razones de seguridad”. Ya para terminar, quiero mencionar muy especialmente el caso de estudio de Caracol Noticias en el que utilizaron a un “testigo anónimo por razones de seguridad” que bien pudiera ser la voz creada por una IA (inteligencia artificial).

Es necesario que la sociedad colombiana exija pruebas contundentes cada vez que la derecha busque desestabilizar al gobierno con nombres y apellidos.

CUANDO LAS LEYES CONVIERTEN EN DEMENTES A LOS JUECES

(Caso de EEUU)

       Es difícil imaginar que un bebé de un año de nacido se vea en la penosa obligación de confrontar a un juez porque ha entrado de manera ilegal a los EEUU. Algunos de esos jueces confesaba la incomodidad que le producía cuando debía preguntarle al bebé lo mismo que se le pregunta a un adulto, cosas como… ¿Por qué está en este lugar? ¿Cuál fue el propósito de traspasar la frontera de manera ilegal?

       Si uno le pregunta a los jueces sobre el absurdo de las preguntas, y del hecho de que un bebé tenga que presentarse ante los tribunales como si se tratara de un adulto, entonces responden: No hay ningún problema porque los bebés tienen un funcionario que se encarga de cuidarlos, además, los bebés se presentan con un defensor del menor que en última instancia es el que los representa y habla por ellos.

       ¿Son los EE.UU. una sociedad demente con leyes demenciales? ¿Es el mundo el que está demente? ¿Se ha llegado a un grado tal de demencia que hasta se ha llegado a justificar las acciones demenciales? ¿Cuál sería entonces la diferencia entre los jueces dementes y todo el absurdo aparato judicial que rodea estas escenas demenciales empezando por los funcionarios estatales que son más dementes porque se ciñen a leyes demenciales, entonces son dementes por conveniencia, por sobrevivencia, con aquellos dementes que lo son porque prefieren vivir esa vida de demencia?

       La diferencia sería que los dementes por conveniencia y sobrevivencia como son los jueces y toda esa clase de absurdos funcionarios patéticos alteran, destruyen y trastornan vidas humanas, a familias enteras, y por efecto, a toda una sociedad. Serían en ese caso verdaderos criminales, pero peor aún, con justificación de leyes dementes creadas por personas  más dementes que quienes las ejecutan.


       Mientras que los otros dementes, aquellos que consideran peligrosos, son esos que andan de aquí para allá, alegrándose más bien de la vida. Observando más que los sociólogos o cualquier analista social, contemplando más que esos monjes contemplativos, concluyendo más que esos denominados filósofos, y especialmente, disfrutando más de la vida que toda la sociedad que inunda con sus demencias las escuelas, las instituciones, y patéticamente las leyes.

Los norteamericanos: Una sociedad armada y esquizofrénica



Que a todos los norteamericanos se les dé por sufrir de depresión severa, lo primero que diría el vecino sería algo así como -¡mi novia me dejó! Me siento muy mal, esto no me había pasado antes-, entonces, abres el clóset y demora como 10 minutos tratando de escoger entre el fusil automático, el revólver calibre 45 largo con balas de fusil, una sub ametralladora, 50 cuchillos de todos los tipos, granadas y una que otra pistola para ver cómo “solucionar” su “difícil” situación emocional. Finalmente se decide por un pequeño revólver de bolsillo, empieza a llorar, escribe una carta de dos líneas diciéndole a su familia cuanto ama a su perro y luego se dispara.

La vecina, una joven promesa de la medicina, estudiante de una universidad súper prestigiosa, grita desesperadamente cuando se entera de la noticia de la muerte de su vecino, en medio de su llanto empieza a decirle a sus amigos lo triste que fueron escritas esas dos líneas y cómo y por qué ha quedado el perro tan sólo en esta vida. Sus amigos la rodean, y todos la siguen en su “amarga” tristeza. Llega la noche y aquella joven sigue muy “afectada” emocionalmente, ya se hace tarde y todos en casa duermen plácidamente, mientras tanto, la joven se dirige a la cocina, prepara una de esas bebidas que aprendió no se sabe nunca cuándo ni dónde y amanece botando babaza en el piso de la cocina. El primero que la ve es su padre, que destrozado le grita a todos en casa lo ocurrido.

Los colegas del padre que es médico le quieren ayudar a superar el dolor, lo invitan a una salida en el campo, todos están almorzando y es cuando llega el padre que aún sigue recordando el terrible momento en que vio a su hija tirada en el piso, tiene en cada brazo fusiles de última generación y empieza a disparar a diestra y siniestra, la brutal masacre deja 34 muertos y 100 heridos, 10 de ellos muy graves. Al padre despechado no lo alcanza a capturar la policía, pues se suicidó en la escena.

Todos los norteamericanos horrorizados por la masacre acuden masivamente a comprar armamento, unos para adquirir su primer revólver y otros para completar el arsenal que tienen en casa, todos, hombres y mujeres, pensando en su “derecho” de defenderse. Van ocurriendo una serie de sucesos que hacen que a todos se les dé por dispararle a todo el mundo y a suicidarse… entonces, al final de esta tragicomedia, no queda ningún norteamericano con vida… triste decirlo.

LOS PELIGROS DE LOS ANÓNIMOS

En el momento de la peor crisis de orden público que se vivió en el país con los carteles de la droga entre las décadas de 1980 y 1990 exist...