Históricamente se ha visto que los EE.UU. Han bloqueado a lo largo del siglo XX y parte del siglo XXI a países que ha considerado hostil o que no son consecuentes con sus preceptos de democracia y libertad, ha llevado a cabo bloqueos económicos y militares, algo parecido sucedió con algunos reinos por allá por el siglo XIX.
También ha sucedido que los dictadores autobloquean sus países cerrando fronteras como lo hiciera la URSS a mediados del siglo XX, o el actual Corea del Norte que es considerado el país más aislado del mundo.
Pero nunca, jamás en mi vida ni en la historia reciente y lejana, se había visto que un país se autobloqueara económicamente en contra del propio gobernante y en contra del mismo pueblo y eso sucedió en Colombia.
Para poner un ejemplo, el congreso de los EE.UU. Cada año debe aprobar los gastos del gobierno para el sostenimiento del Estado, es decir el congreso tiene el poder de aprobar el gasto público, y aunque demócratas y republicanos se odien o incluso se insulten y tengan múltiples desacuerdos en muchos aspectos, saben que la aprobación del gasto es fundamental para la nación.
En Colombia, los ciudadanos presenciamos una especie de suicidio político y económico cuando el senado no aprobó el presupuesto general de la nación para el 2025, es algo así como si un ejército le declarara la guerra a sus propia gente, o si unos padres decidieran abandonar a sus hijos.
Fue un acto vil, humillante, suicida, terrorista si se quiere, pero que quedará para la historia como el ejemplo de cómo es el sectarismo de la derecha en Colombia, genocida, demente, y lo peor de lo peor, porque ni siquiera los dictadores más crueles se atreverían hacer semejante barbarie de autobloquear a su gente.
En fin, el autobloqueo económico al que nos sometió unos cuantos senadores de la derecha colombiana debe mostrar cuan cruel es en realidad la derecha colombiana representado en los partidos tradicionales, en los grandes grupos económicos, en los noticieros tradicionales y un mundo tenebroso que no le importa el sufrimiento del pueblo colombiano y eso nunca hay que olvidarlo.